Llevar las riendas

Mamen López lleva la mitad de su vida viajando a lomos de una moto

Protagonistas
Miércoles, 08 abril 2015 1009 Views 2 Comments
Llevar las riendas

Se oye un borboteo que hace que todo el pamplonés Rincón Redín se dé la vuelta. Es la moto de Mamen López, que se queja de subir la cuesta en una tarde con mucho viento. Mamen no se deja amedrentar por los rugidos de su Paquita Chile. Dice que cuando la compró era una indómita, una picantona, pero que ahora la tiene controlada. Su Harley Sportster de serie 883 es la envidia del aparcamiento del Departamento de Educación, donde trabaja Mamen. La carrocería roja y los asientos de cuero que ella misma diseñó destacan. A su lado, el resto de motocicletas, parecen lamentarse de ser tan corrientes.

Mamen tiene cincuenta años, su moto veintiocho. Es del 87 y se la compró en 1995 a un particular que quería deshacerse de ella. Era negra y muy pesada, Mamen la mantuvo así un año pero no tardó en desnudarla para quitarle peso, también le dio color. “En esa época aquí eran los inicios de la customización, había muy pocas piezas y recambios de Harley en España y eran muy caros, así que me fui a Estados Unidos a por ellos y me la transformó un mecánico de aquí”.

Siempre le habían atraído las motos, pero sus padres no eran riders. “Lo más cercano que teníamos a eso era un tío que nos llevaba a todos los sobrinos montados en la Vespa”, ríe. En 1991 la mejor amiga de Mamen murió, y ella se quedó “descolgada”. Necesitaba un cambio, y por fin se sacó el carnet de moto, con 26 años. “Tenía un dinero y pagué el carnet y una moto, esa fue mi vía de escape”. En la autoescuela se examinó con una Vespa con marchas en el manillar y de eso pasó a una Kawasaki 440 con marchas en el pie, un cambio brusco.

Dejó la moto parada un tiempo, ya que se marchó a Estados Unidos, donde además de trabajar recorrió parte del país durante cuatro meses en coche acompañada de una amiga. A la vuelta quiso meterse más en el mundo del motor y lo hizo a través de amigos como Félix Plano, que además de rider y amigo, es su tatuador. Mamen se junta de vez en cuando con un grupo de una veintena de moteros, La Revuelta. En la última quedada solo dos motos fueron llevadas por mujeres. No comulga con la dinámica de los moto clubs: “Me parece machista que en muchas ocasiones las mujeres lleven la etiqueta de acompañante. ¿Damas de compañía? Eso me repatea las tripas, prefiero rodar a mi aire o con unos amigos”. Tampoco le gusta la palabra “motero”. Repite una y otra vez que ella es motorista. “Es osasunista y no osasunero, ¿no? Pues también motorista, no motera”.

Esta motorista ha sido fiel a las dos ruedas: pasó directa de la bici a la moto y no tuvo coche hasta el nacimiento de su primogénito. “A veces te impones la militancia de coger la moto siempre, de ser auténtico, aunque llueva -confiesa- pero luego te cae un chaparrón y ves que es más tontería que otra cosa. Eso sí, la moto es para disfrutarla, pero toca sufrirla de vez en cuando”.

La usa casi todos los días para recorrer los 13 kilómetros que separan su casa del trabajo. Por supuesto, la ha rodado por casi toda España. “He recorrido todo el norte, habré hecho dos veces la ruta del Cantábrico al Mediterráneo por los Pirineos. También he viajado a León, Salamanca, Andalucía, a Ibiza…”. La mayoría de esos viajes han sido acompañada de su actual pareja o de su ex marido, pero también ha rodado en grupo o con amigas. Desde el 96 ha tenido un grupo de compañeras motoristas, antes eran una docena pero ahora se han quedado en cinco. “Somos todas distintas y de lugares diferentes: Vitoria, Lérida, Guipúzcoa… Después de los embarazos muchas se quitaron la moto, pero seguimos estando en contacto”.

No le seduce la idea de viajar sola, “por lo que pueda pasar”. Se imagina una avería en medio de ninguna parte, algo que estando solo es muy difícil resolver. Reconoce que se apaña con algunas chapuzas como cambiar el aceite o las bujías, cargar o desmontar la batería y alguna otra cosa. Se le viene a la mente una anécdota en la que la jugada de mecánica le salió bien. “Iba a ver una exposición de motos en el Guggenheim de Bilbao y se me fundió un cable de la batería, lo arreglé con el cable de la bocina y una tirita”.

Mamen también se planteó vender la moto cuando quedó embarazada por segunda vez. “Sentía la moto parte de mí misma, así que no pude venderla. Hacerlo sería desprenderme de parte de mí”. Se imagina con una moto de abuelita, pero eso sí, “si no es Harley, no será”. Comenta que en España las mujeres que llevan motos grandes son minoría. “Fui una de las primeras en atreverse con una moto grande en Pamplona, y la primera en llevar aquí una Harley. Creo que todas las que conducen motos de gran tamaño tenemos algo en común, un punto de optimistas, de emprendedoras, de valientes”.

El pasado verano viajó a Georgia a visitar a una vieja amiga con la que recorrió la costa de Florida montada en una Harley 1450 Softail Deluxe prestada. “Visitamos los Apalaches, una reserva india, Daytona…”. Se le encienden los ojos oscuros al traer a la mente los recuerdos del pasado julio y comenta que para ella la moto es libertad. “Otra de las razones por las que no la vendo es porque sería entrar demasiado en el sistema. Para mí mis dos ruedas son rebeldía, llevar la contraria. El manillar son las riendas de la vida”.

Mamen López <span>by Cedida</span>Mamen López <span>by Ángela Irañeta</span>Mamen López <span>by Cedida</span>Mamen López <span>by Ángela Irañeta</span>Mamen López <span>by Ángela Irañeta</span>Mamen López <span>by Ángela Irañeta</span>Mamen López <span>by Ángela Irañeta</span>Mamen López <span>by Ángela Irañeta</span>Mamen López <span>by Ángela Irañeta</span>

Ángela Irañeta

Oteadora de historias sobre dos pies, dos manos... O dos ruedas. Estudia Periodismo en la Universidad de Navarra y es la subdirectora de la publicación.

7 posts | 0 comments

2 Comments

  1. MARIMAR IÑURRIETA says:

    Grande Mamen! Una mujer , que lleva la alegria por donde pasa, Fuerte y Guerrera, hace muchos años que nos conocemos y nos seguimos la vida, es trabajadora y valiente, MOTERA asi con mayusculas, y amiga de sus amigos, madre, orgullosa, y luchadora, No se puede pedir mas de una corazon joven humano, y alegre!!! Bravo Mamen , eres grande … no cambies nunca sigue asi!! y dale GASSSS!!! UN ENORME ABRAZO!!!

    • Mamen says:

      Mary, que me sacas los colores… Pues anda que quien fue a hablar!! Gracias por tus piropos, pero ya sabes…somos espejos. Muaaaaah. Llámame cuando vuelvas de Brasil

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *