Ángel Nieto: “Tienes que saber dónde está tu límite”

Ángel Nieto, la persona que cambió el mundo del motociclismo en España con sus 12+1 campeonatos del mundo

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Viernes, 24 abril 2015 2891 Views 12 Comments
Ángel Nieto: “Tienes que saber dónde está tu límite”

Ángel Nieto Roldán nació el 25 de enero de 1947 en Zamora. Es un hombre que se ha hecho a sí mismo. Ve algo claro y se lanza a por ello. Siempre con una sonrisa. Muchos pilotos españoles le deben gran parte de su fama, porque fue él quien puso al motociclismo como uno de los temas de conversación entre los españoles. Ganó 12+1 campeonatos del mundo. Ahora, a sus 68 años no se cansa del deporte y sigue practicando otros, como el tenis. La moto, poco. Pero su pasión por ellas llega a límites insospechados. Comenta todos los mundiales de motos en TVE. Él empezó todo. Fue el primero que puso a los españoles en lo más alto de esta modalidad.

–¿Cómo era la familia en la que se crió el campeón del 12+1?

–Somos una familia de cinco: mis padres, mi hermana (la madre de Fonsi), mi hermano y yo. Soy el pequeño de tres. Una familia que hace mucho tiempo vivía en Zamora y fuimos a Madrid a buscarnos la vida. Cuando tenía un año.

–¿Esta pasión por las motos lo compartía alguien más en tu familia o eras tú solo el “zumbado”?

–Nada. El único “zumbado” que había en esa época con el tema motos era yo. Mi hermano monta en moto, pero nada, y mi padre tampoco. No tengo ningún antecedente familiar que se haya dedicado al motociclismo.

–Entonces, ¿de dónde surge esta pasión por las motos?

–No tengo ni idea. Cuando era chaval me acuerdo que iba al cole, veía una moto, me quedaba mirando la moto y se me olvidaba hasta ir al cole. Realmente todo lo que tenía ruedas me divertía, todo lo que era andar con trastos que tenían ruedas. Era lo que hacía de niño.

– ¿Cómo se concretó esta pasión por las ruedas?

– Al final trabajé de muchas cosas. Eso me ha valido para, ahora, hacer bricolaje de vez en cuando. Pero al final lo que me gustaba eran las motos y la mecánica. Más las motos que la mecánica. Me puse a trabajar en un taller en Vallecas (Madrid) en la calle Carlos Martín Álvarez, con Tomás que era un apasionado en esa época del motociclismo.

–Un motociclismo muy distinto al que se vive ahora ¿no?

– Sí, el motociclismo que estáis viviendo hoy no tiene nada que ver con el motociclismo de esa época. No había televisión, no había la información que hay hoy. Y al final creo que acerté porque con 14 años más o menos me di cuenta que donde estaba todo el ambiente de la moto era en Barcelona.

–¿En Madrid ya tenías moto?

– Sí. Me la llevé a Barcelona. Me fui con una Gimson, con una moto que me compraron, que no sé si costó 300 pesetas, la metí en el tren y fue el vehículo que me llevé a Barcelona. Pero era una moto que corría a 40 o 50 por hora, no corría más. La metí en el tren y me fui a buscarme la vida.

Voy muy despacio, no me gusta correr nada ni en coche ni moto. Cuando quiero correr voy en el AVE.

–¿Cómo conseguiste irte a Barcelona?

–A base de pelear con mis padres y decirles que yo quería ser corredor de motos, aunque tampoco sabía lo que era un mundial ni nada eso. Al final aceptaron que me fuera a Barcelona a casa de una hermana de mi padre a vivir. Entonces primero empecé a trabajar en Bultaco de mecánico, era el que barría. Luego me fui a Ducati y al final acabé en Derbi que era donde estaba la moto pequeña, donde yo podía correr con 16 años.

– ¿Por qué Barcelona?

– En Barcelona estaban todas las fábricas, en Madrid no había industria motera. En Barcelona estaba Montesa, Derbi, Bultaco, Ducati. En el País Vasco estaba la Lube en Bilbao y en Madrid me parece que estaba la ROA. Pero las que se dedicaban a la competición en el campeonato de España eran Bultaco, Montesa, OSSA y Ducati.

– Y en Barcelona es como si hubiese más cultura motera, por llamarlo de alguna manera ¿no?

– La moto era un vehículo para ir a trabajar. Era el 600 o la moto. En Barcelona a nivel motos tiene un parque hoy en día, creo que hay unas 300.000 motos circulando por Barcelona. El clima de Barcelona es mucho más bueno para poder ir en moto, y la ciudad no tiene tantos recovecos como puede tener Madrid. Creo que en Cataluña es donde más motos hay.

– Una vez llegado a Barcelona, ¿cómo conseguiste tu primer trabajo?

– “Cogí” a Paco Bultó, presidente de Bultaco, el abuelo de Sete Gibernau, lo pillé en el parque del retiro siendo yo un niño y le dije que quería trabajar en Bultaco. Me dijo que le escribiese una carta. La escribí y no me contestaron. Me fui a Barcelona. Lo esperé en la entrada de la fábrica y le dije yo soy el niño del Retiro que quería trabajar en Bultaco. El tío alucinó tanto que me dijo que viniese por la tarde y pidiese trabajo. Y me lo dieron en el Motocross. Lo que pasa que yo no era de Motocross, a mí me gustaba la velocidad. Y estuve dos meses trabajando en el Motocross, que no me divertía nada. Al final me fui con un corredor que se llamaba Medrano, me fui con el de chaval para ayudarle en una tourné que hacía de carreras por España, y a la vuelta cuando volví a Barcelona estaba sin trabajo otra vez y sin medios porque ganaba 600 pesetas al mes.

– Pero en esa tourné seguro que hiciste algún contacto…

– Con este piloto lo que hice fueron tres o cuatro carreras del campeonato de España. A la vuelta de ese viaje hice amistad con unos italianos de Ducati y al final cuando llegué a Barcelona me dieron trabajo en Mototrans, que era Ducati.

– ¿Nuevo trabajo y mismo hogar, la casa de tu tía?

– No, en ese tiempo de Ducati estuve viviendo seis meses en el sótano de una frutería. Lloraba cada noche. Pero bueno la moto tiraba y al final el sacrificio yo creo que valió la pena. Había muchas veces que pensaba me voy a mi casa porque lo estaba pasando realmente mal. Era un baby. Al final me levantaba por la mañana y la moto era lo que me hacía seguir, seguir. Al final luego me fui a trabajar a Derbi y ya ahí podía correr, hacer algo con las motos y con la Derbi empezó un poco la historia.

– Derbi, que además de darte trabajo te dejó correr ¿no?

– Sí, la carrera de Carlos III, que es donde está hoy El Corte Inglés ahí en Diagonal, en Barcelona. La Derbi me dejo una moto, la pidieron los de Ducati porque en ese momento yo estaba trabajando allí de mecánico. Pidieron una moto para mí en Carlos III. Y por ahí por las calles había una carrera. No sé qué pasó, pero la Derbi cuando me vieron que no lo hacía mal me ofrecieron ir a trabajar a Derbi. Me instalé en Derbi y ahí en Mollet, un pueblecito que hay a 30 km de Barcelona cerca de Montmeló, empecé a trabajar con Derbi. Ya me dejaban probar motos, hacía alguna subida en cuesta. Vivía en una pensión con cuatro señores mayores que yo. Era la época de los inmigrantes que iban a Barcelona de la zona de Andalucía a trabajar. Ahí empezó la historia.

– ¿Te dejaban correr sin permiso de tu padre?

–Primero falsificamos la firma de mi padre para que me dieran la licencia y después hacía carreras poco importantes. Y bueno en esa época las motos se rompían bastante, los materiales no eran como los de hoy. A veces me caía bastante, hasta que me di cuenta que lo de caerse no era muy rentable y entonces pensaba en terminar carreras para ir aprendiendo. Al final, en el año 69 hicieron que las motos fueran un cilindro y seis velocidades, había unos límites, y ahí fue cuando ganamos el primer campeonato del mundo.

En Barcelona, lloraba cada noche (…). Al final me levantaba por la mañana y la moto era lo que me hacía seguir”.

– ¿Y fue el despegue el 68, cuando ganaste tu primer mundial?

– Cuando gané en el 68 el primer mundial la verdad es que se enteraron cuatro. Lo gané en Yugoslavia. En el año 70 volví a ganar y tampoco la gente se había enterado mucho, y en el año 71 en el Jarama fue cuando realmente sucedió lo que sucedió que al final fui portada de periódicos que no tenían nada que ver con el deporte, en Pueblo, en ABC, periódicos de esa época y ahí empecé a sentar la cabeza en esto.

Pero donde realmente cambió el motociclismo español fue en el circuito del Jarama (Madrid). ¿Cómo fue esa carrera?

– En la carrera del Jarama en el 71 me jugaba la final del Campeonato del mundo. Tenía que ganar en 50, si ganaba era campeón del mundo, y tenía que hacer detrás de Barry Sheene en 125. En la primera carrera de 50, cuando llegamos al Jarama, fue una semana de mucho bombo. Empezó a salir en muchos periódicos, en prensa, en la tele. El Jarama fue la vez que más lleno lo había visto hasta ese momento. Y tuve la mala suerte de que en la primera carrera tuve una caída a la entrada a meta. No di ni una vuelta. Perdí el mundial. Lo ganó De Vries. Me tuvieron que coser la pierna y si no salía en 125 la temporada se iba al garete y perdía los dos campeonatos del mundo. Al final, Manolito Cantó, un amigo mío médico fue el que firmó. Se la jugó bastante porque yo estaba tocado. Pero luego las cosas salieron bien. Gané la carrera de 125 y gané el Mundial

– ¿Cómo reaccionó el público a la caída de 50cc?

– Cuando me caí en la primera carrera la gente empezó a irse del Jarama. Me subí a la torre y les dije que se quedaran, que volvía a correr y vi cómo había gente que se daba la vuelta. Yo creo que ahí nació la moto, fue el despegue de Ángel Nieto y del motociclismo. La prensa empezó a decir esto qué es y aparte había mucha industria de la moto en España. Había mucha gente que vivía de la moto y había muchas fábricas, bastante mercado en esa época. Yo creo que esa carrera fue la lanzadera.

– Una lanzadera que te llevó a conseguir 12+1 campeonatos. ¿Por qué no dices el número que suman estos dos números?

– Tengo motivos para no llevarme bien con ese número. Me fui a una carrera a Benidorm que era un Campeonato de España, un circuito por calles. Me llamaron para ir, era un domingo. Con el 1 y con el 3. Les dije que no quería ir, me llamaron del ayuntamiento me dijeron que tenía que ir, que si no iba yo, la carrera no tenía la repercusión que ellos querían. Me fui con una siete y medio que tenía, una Yamaha, me quedé sin frenos en una recta y la peor caída que he tenido en mi vida. Y ese número no me llevo bien con él, por eso el 12 + 1 me encanta.

– ¿A parte del 12+1 tienes o tenías otro tipo de manías?

– Bueno depende, a lo mejor cuando me salían bien los entrenamientos pues usaba la misma ropa interior el siguiente día. Otra es que bajaba contando las escaleras, si eran pares me iba a ir bien… Pero el número lo tengo clarísimo.

– ¿Los entrenamientos de tu época eran como los de ahora: rodar viernes, sábado y domingo?

– Antes empezabas a entrenar igual que ahora. Los kilómetros que se hacen hoy son los mismos que se hacían en mi época. Empiezas el viernes a entrenar en un Gran Premio y el sábado y el domingo la carrera. Es más o menos igual. Lo único que tienes que tener es gente de confianza a la que expresar las sensaciones que tenías cuando ibas en la moto y en eso hacía un trabajo bueno. Yo creo que la moto de 50, la pequeñita, es una moto muy complicada, esa te da mucha sensibilidad para luego trabajar en categorías superiores.

– ¿Y conseguías quitarte de la cabeza la moto en algún momento del día?

– Ahora se habla de motos todo el rato. A mí me gustaba analizar un Gran Premio después de correr. Me iba a la habitación del hotel y hacia un balance de lo que había sido esa carrera que había corrido esa mañana. Veía qué errores había podido cometer, aunque hubiera ganado. Iba analizando qué errores cometía y qué cosas hacía bien. Ese era el momento, luego ya apagaba la luz y me dedicaba a otras cosas que he hecho en la vida, no han sido solo motos.

– ¿Y cómo volvías a centrarte para la siguiente carrera?

– Cuando venía el siguiente Gran Premio me centraba en ese. Si me iba a dormir pronto el día antes del Gran Premio, no dormía en toda la noche porque estaba haciendo carreras en la cama todo el rato. Hubo un momento en el que dije que tenía que cambiar, porque me levantaba bastante hecho polvo. Hubo un momento que cambié el sistema: dormía 8 o 9 horas y me levantaba nuevo.

En vacaciones, ¿cómo hacías para recuperarte, descansar o desconectar?

– Me iba a Ibiza. Tiene un mar fantástico, una luz increíble. Es el mejor sitio del mundo. Es mi sitio, donde desconecto de todo lo que he hecho a lo largo de mi vida. Ibiza me ha curado muchas veces. Hubo una época que lo pasé muy mal con las motos. El último Mundial que gané en el 84, gané todas las carreras, y me fui a Mugello, una carrera italiana que se hace hoy en el Mundial, está en el calendario. Me fui a correr allí después de proclamarme campeón del mundo. Pero nos jugábamos el título de marcas. Tuve una carrera horrible y me rompí el escafoides. Me operaron. Era la primera vez que entraba a un quirófano, ya con 37 años. Y de repente al año siguiente empecé a hacer el Mundial, no me clasificaba, lo hacía fatal, y hubo un momento que dije me voy ir a casa, me fui a Ibiza y me curé. Dejé de pensar en motos, volví y gané un Gran Premio, el último Gran Premio que gané.

– Y cuándo te retiraste, ¿cómo lo decidiste?

– El último Campeonato del mundo que gané lo gané con 37 años, afortunadamente no me he hecho mucho daño, que eso también te hace aguantar más tiempo en la moto. Cada año empezaba una temporada nueva, y me acuerdo que me levantaba por la mañana me iba al baño, me estaba lavando los dientes o arreglando para salir a la calle y pensaba “¿cuándo lo vas a dejar?”. Tenía la decisión clarísima y pensaba: “lo dejaré cuando vea que ya no me divierto y que no quiero salir a ganar”. Ese era mi lema. Y estando en una carrera en Estrasburgo, en Austria, en una prueba del Mundial, estaba en primera línea, se fueron los mecánicos y era la época en la que la moto se arrancaba empujando, me quede allí solo, miré para abajo, era un circuito bastante peligroso, y pensé: “Qué hago aquí”. Y ahí me di cuenta que se había acabado la historia. Acabé ese Gran Premio, no sé si quedé tercero o cuarto, ya con 39 años. Me fui al equipo y comuniqué que me retiraba esa temporada. No gané el Mundial esa temporada, en el año 86.

– A parte de esa carrera, ¿te montaron alguna como homenaje?

– Sí, me hicieron una carrera homenaje en Tarragona. Quise ganar y no podía. Había gente que iba mejor que yo en ese momento. Quise tirar para irme con ellos y al final me pegué un estacazo. Me rompí la tibia y me regañé, ya no solo por el dolor de la pierna. Me dolía más la cabeza de lo bobo que había sido. Y después de llevar 25 años en el Campeonato del mundo pegarme ese golpe… Ese golpe no me lo perdono. Luego no me pasó nada, tres meses de escayola y al final todo bien. Pero me pareció una “nietada” absurda, pero bueno lo puedo contar.

– ¿Cuántas fracturas has podido tener a lo largo de tu carrera?

– Cuando acabé de correr en el año 86 hice un balance a nivel personal, a mí me gusta analizar las cosas yo solo. Hice balance de lo que me había roto. Al final los números daban 17 huesos rotos, operación una vez solo, del escafoides y el pie. He tenido bastante suerte para la época, que era donde la gente se hacía mucho daño, he tenido bastante suerte.

“Lo dejaré cuando vea que ya no me divierto y que no quiero salir a ganar”. Ese era mi lema.

– ¿Te caías por tu culpa o por la moto?

– Me he caído a lo mejor 500 veces, de las cuales por mi culpa han podido ser el 50% y el otro 50 % de la moto, porque era la época en la que las motos se rompían y te caías. Depende de cómo se rompía y el momento en el que estabas, si gripabas un motor en plena curva te ibas al suelo y era muy difícil salvarlo. Yo creo que un 50% era culpa mía y el otro 50% de la moto que me tiraba.

– Pero de todas maneras, la seguridad de aquella época era muy dudosa con respecto a la que hay ahora…

– Nada que ver, otro mundo. En mi época había circuitos, zonas de los circuitos en los que estaba prohibido caerse. Eran prácticamente todos, el más seguro era Shell, Holanda. El resto eran circuitos muy muy peligrosos. Hoy sería imposible correr ahí.

– Por esta razón, entre otras, se decía que había que estar loco para correr en moto.

– ¡Nada, nada, mentira! El zumbado en el motociclismo dura dos días. El motociclismo, antes y ahora, es un deporte que tienes que saber dónde está tu límite, dónde está el límite de tu moto, hasta dónde llega tu moto, dónde se acaba tu moto y dónde te acabas tú y luego tener un equipo. Hay un equipo detrás, no lo hace uno solo. Yo siempre he corrido con fábricas y evidentemente he tenido grandes equipos, creo que técnicamente en el motor de dos tiempos he tenido a los mejores: a Tombas, Muller, y Jan Thiel, que para mí es el genio del motor de dos tiempos. Todo eso se hace para poner la moto a punto. Ahora más, ahora hay informática, ahora con todo lo que hay te ayuda mucho para poner la moto a punto. En mi época, era la sensibilidad que tú tuvieras, las sensaciones que tu transmitías al equipo, para que ellos consiguieran la línea que a ti te gustaba para conducir esa moto. Hoy la telemetría y todo lo que hay, ayuda un montón.

¿Y ahora después de tantos kilómetros sobre dos ruedas, sigues cogiendo la moto?

Nada, muy poco. Hace años…Voy muy despacio, no me gusta correr nada ni en coche ni moto. Cuando quiero correr voy en el AVE.

Cuando era chaval me acuerdo que iba al cole, veía una moto, me quedaba mirando la moto y se me olvidaba hasta ir al cole”.

– ¿Pero sigues teniendo motos o no?

– Tengo una moto en Ibiza, pero le hago poquísimos kilómetros.

– Bueno, kilómetros los que van a hacer Márquez, Lorenzo y compañía, ¿Cómo ves el mundial de este año?

– Lo veo genial después del éxito que tuvimos el año pasado con estos fenómenos como decía antes. Este año han estado entrenando en Malasia, han estado en Loja. Las Yamaha parece que van un poco mejor. Lorenzo está animado, Márquez está haciendo tiempazos. Hay más marcas este año, la Ducati parece que va bastante mejor, está la Suzuki que no está mal. Creo que este año va a ser un año bastante interesante y va a haber bastante pelea que al final es lo que nos gusta a todos, ver una carrera en la que no se sepa quién va a ganar hasta la última curva.

–¿Cuándo en moto 3 o moto 2 ves a los pilotos subir al podio cómo te quedas, porque son chavales de 15 o 16 años?

– No doy crédito. Me encanta ver a estos niños ahí arriba. Son chavales que con 15 o 16 años, que es un baby, se ha metido un carrerón y que ha ganado el Gran Premio.

–¿Qué destacas del mundial de hoy en día?

– La organización del mundial… todo ha cambiado. Se ha hecho un trabajo fantástico, la televisión ahora informa fenomenal, se habla de motos como se tiene que hablar de motos, como yo quería que se hablase de motos hace muchos años, la prensa escribe bien del motociclismo, de lo que es, por qué gana, por qué pierde, quién frena bien, quién es más técnico…

– Estos empezaron desde que eran muy niños. ¿Tú que consejos les das a los chavales que se están preparando para competir?

– Es un deporte complicado, en el cual interviene mucho un medio mecánico, lo más importante es poder tener un gran equipo técnico y una gran moto. Sin eso es imposible. Igual que para el fútbol hay un balón, unas botas, y un talento. En la moto hay una parte técnica que es fundamental e importantísima. Y otra cosa muy importantes es ser muy leal, cuando cometes un error transmitirle a tus mecánicos que lo has hecho mal, no engañar. Ahora es dificilísimo con la telemetría, esta todo ahí metido y se ve rápido. Y tomártelo con calma, aprender. Es un deporte que se tiene que aprender, no es dar gas simplemente, tienes que saber cuándo atacas, tienes que sabes cuándo te la tienes que jugar, y no estar en el límite porque te acabas haciendo daño.

– Y la gente que empieza como tú, sin recursos ¿qué les aconsejas?

– Es complicado, es un deporte caro, los materiales valen dinero. Hay que buscarse la vida y sobre todo ilusión. Cuando alguien tiene una ilusión y lo que hace le gusta estoy seguro de que le sale bien, luego será más campeón del mundo o menos campeón del mundo pero los resultados vienen seguro. Ilusión y luego cuando hay fracasos sacar más fuerza, yo sacaba más energía cuando perdía que cuando ganaba.

Ignacio Dusmet

Puede contar con los dedos de una mano las motos en las que se ha montado. Se embarcó en esta aventura con otros once –los mejores– porque era la oportunidad de poner en práctica un consejo que le dieron hace años: “Abre la mente y ya verás cómo te llegará a gustar”. Y así ha sido. Las motos han pasado de ser algo que molestaba en la carretera a ser un mundo apasionante y por descubrir historias, personas y alegrías.

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12 Comments

  1. Alvaro says:

    Muy buena entrevista, Enhorabuena!!

  2. Sandra perez sanz says:

    Muy buena entrevista

  3. Juan Antonio Álvarez says:

    Interesantima entrevista. Increíble nuestro campeón. Esfuerzo,sacrificio e ilusión. Un cóctel ganador.

  4. María says:

    Ángel Nieto es una persona grandísima en todos los sentidos. Sólo puedo darle las gracias por lo que ha hecho por el motociclismo. Y con esta entrevista se confirma que es mucho mejor de lo que pensaba.

  5. Ignacio BC says:

    Impresionante Ángel Nieto. A ver si le conceden el “Príncipe de Asturias”.
    Que constancia y profesionalidad, menudo ejemplo.
    Muy buena entrevista.

  6. cristina says:

    Fantastica entrevista. Interesante, y completisima. Excelente trabajo.

  7. Maria Gutierrez says:

    Me encanta! !

  8. virginia says:

    ¡Ángel, cómo hemos disfrutado contigo!

  9. Alma says:

    Muy interesante la entrevista!!

  10. JAVIER DUSMET says:

    ¡¡¡ MAGNIFICA ENTREVISTA Y MAGNIFICO ENTREVISTADO !!!
    Seguid así con esta buena iniciativa. Poned más videos de ayuda mecanica, puesta a pumto, consejos de conduccion, etc.

    ¡¡¡ MUY BUENA IDEA, MUCHO ANIMO !!!

  11. cristina says:

    Fantástica entrevista. Interesante y completísima.

  12. Xavi says:

    Tremenda la entrevista. En muchos medios se habla de Ángel Nieto, pero pocos o ninguno nos lo dan a conocer de verdad, como habéis hecho vosotros. ¡Enhorabuena, equipo!

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